Aproveché que estaba por la zona y me acerqué a Bilbao ( http://www.bilbao.net) a pasar la tarde-noche. Desde mi última visita hace 4 o 5 años, descubrí un casco viejo y una ría de lo más preparada para el turismo. Coincidió, además, que era un viernes por lo que todo estaba muy concurrido.

Perro en la entrada al museo.

Comencé por la zona del ayuntamiento y me costó mucho aparcar. Al final, en el parking de un hotel. Luego me dí cuenta que estaba el parking de Pio Baroja, el cual recomiendo que busquéis si vais justo a esa zona.

Reflejos en la ría.

Pasee a lo largo de la ría, justo desde donde se divisa la parte posterior del Museo Guggenheim.

Posterior del museo.

Disfruté haciéndole fotos y viendo los reflejos de los edificios contra la ría.

Esta foto me encanta. Dos chimeneas echando humo… 😮

Observé los distintos edificios que acompañaban mi visita, mientras atardecía y me iba dirigiendo al casco viejo.

Pasarela de la ría

Al fondo el paseo Arenal.

Se estaban celebrando bodas en el Ayuntamiento, lo cual le añadía unos toques de alegría y ruidos de petardos.

Ayuntamiento

Desde el puente del Ayuntamiento y caminando por el Paseo del Arenal, llegas al Teatro Arriaga.

Esperando al novio…

Esa noche había espectáculo.

Teatro Arriaga.

Iglesia de San Nicolás

Paseé hora y media por el casco viejo, disfrutando de cada detalle.

Iglesia de los santos juanes

Preguntando a la gente cosas que me interesaban. Anecdóticamente, este ha sido uno de los viajes que más me he comunicado con gente que no conocía. Bien porque preguntaba yo o porque se dirigían a mí. Cada vez disfruto mas comunicándome con la gente. Es parte de mi evolución.

Plaza de Unamuno.

Estuve cenando pinchos en la plaza Nueva.

Plaza Nueva

Toda llena de gente.

Plaza Nueva

Mucho ambiente.

Calles Casco Viejo

La noche era muy agradable.

Ayuntamiento

Volví sobre mis pasos.

La noche envuelve al museo.

Me acerqué al Museo Guggenheim para hacerle unas cuantas fotos nocturnas que su aspecto es impactante.

No me gusta el tipo de obras que tiene este museo, pero su diseño es genial.

Luego fui a por mi coche y me dirigí a Bermeo, al hotel.

Todo el camino estuve pensando que el País Vasco tiene tanto que ofrecer que es una pena que todavía no hayamos solucionado el problema del terrorismo definitivamente. Solo os puedo animar a visitarlo, porque las gentes del lugar son tremendamente agradables y viven en un auténtico paraíso que debéis conocer…